La sauna no alarga la vida, pero mejora la salud cardiovascular a corto plazo

Fuentes: La sauna no alarga la vida, pero mejora la salud cardiovascular a corto plazo

La creencia popular de que la sauna prolonga la vida se basa en un estudio finlandés de 2014 que asoció la frecuencia de uso con una menor mortalidad cardíaca. Sin embargo, la investigación posterior ha revelado que este efecto no es causal, sino que la sauna actúa como un marcador de salud: las personas que pueden soportar sesiones frecuentes de calor extremo ya poseen un sistema cardiovascular robusto. Estudios clínicos recientes, como uno de 2022 con 47 adultos sedentarios, confirman beneficios fisiológicos inmediatos, como la reducción de la presión arterial sistólica en 8 mmHg tras 15 minutos de uso, y la movilización aguda de células inmunitarias. No obstante, los ensayos de 2023 en pacientes con enfermedad coronaria no demostraron mejoras en la función endotelial ni la rigidez arterial. Además, se ha documentado un efecto negativo a largo plazo: tres meses de uso frecuente reducen el recuento y la movilidad espermática, aunque este impacto es reversible tras un periodo de descanso. En conclusión, la sauna no es una solución mágica para la longevidad, pero ofrece beneficios cardiovasculares y inmunológicos significativos a corto plazo, siempre que se utilice con moderación y en personas sanas.