Un análisis basado en la Maddison Project Database 2023 cuestiona el argumento de que la Revolución Industrial demuestra que una aceleración de 10 veces en el crecimiento económico es posible hoy gracias a la inteligencia artificial. Entre 1252 y 1652, el crecimiento compuesto anual del PIB per cápita en Reino Unido fue del 0,07%, y un 46% de los años superaron diez veces esa tasa (0,66% anual). Un segundo control con promedios móviles de 20 años arroja que el 17% de las ventanas generacionales excedieron ese umbral, y un tercero con ocho países contemporáneos análogos (Benin, Burundi, Chad, Haití, Senegal, Sierra Leona, Togo y Zimbabue) sitúa la cifra en el 19% de los años-país. En el mundo actual, en cambio, una aceleración de 10 veces sobre la tasa compuesta estadounidense implicaría crecer cerca del 19% anual, una dinámica sin precedentes recientes y a varias desviaciones estándar de la norma. El autor sostiene que la aceleración de la Revolución Industrial no fue un salto cualitativo inédito, sino la consolidación de tasas que ya se observaban con frecuencia en la economía preindustrial, marcadas por fuerte volatilidad. Aplicar el mismo marco —desviación estándar de las variaciones anuales— a las economías frontera contemporáneas sugiere un techo de crecimiento en torno al 2,8% anual, notablemente superior al actual pero muy lejos del 20% que invocan algunas proyecciones sobre IA. La conclusión es que la incredulidad ante tasas de crecimiento superiores al 20% anual no es un error análogo al de quien en el siglo XVIII habría descartado el despegue industrial, porque se pide imaginar una dinámica cualitativamente distinta, no una mera racha de buenas cosechas.
