La Revolución Gloriosa y el desbloqueo de los derechos de propiedad

Fuentes: How the Glorious Revolution crushed the NIMBYs

En 1688, Inglaterra llevó a cabo la Revolución Gloriosa, un giro político que no solo instauró la monarquía constitucional, sino que, sobre todo, permitió al Parlamento simplificar unos derechos de propiedad en exceso complejos y fragmentados. Esa reforma habilitó por primera vez inversiones sostenidas en infraestructura y agricultura, preparando el terreno para la Revolución Industrial del siglo XVIII.

El artículo explica que, hasta entonces, la Europa del siglo XVII era económicamente estancada: la agricultura empleaba a entre el 70 % y más del 80 % de la población, los rendimientos eran bajos y la propiedad estaba tan dividida que nadie podía rentabilizar mejoras en la tierra. Los intentos de reforma fracasaron en casi todo el continente: en España, Fernando VI chocó con nobles y clero en 1746; en Francia, Turgot fue bloqueado por el Parlement de París en 1776; en Austria, la abolición formal de la servidumbre por José II en 1781 no se hizo efectiva hasta 1848. En todos los casos, las monarquías dependían de aristócratas y clérigos que vetaban cualquier cambio que pudiera perjudicarles.

Inglaterra fue la excepción. Jacobo II fue depuesto en 1688 por una invasión de Guillermo de Orange con apenas 20.000 soldados holandeses, sin combates significativos. El nuevo Parlamento, controlado por los terratenientes, desmanteló el sistema de propiedad fosilizado y abrió paso a inversiones de largo plazo. El texto, publicado en Works in Progress, sostiene que aquella solución ilustra cómo los derechos de propiedad fragmentados vuelven a ser un lastre para las democracias occidentales actuales, en lo que el autor llama 'vetocracia', y plantea si sería posible una revolución similar hoy.