La revista Nature publicó el 24 de junio de 2026 una crítica revisada por pares, firmada por el doctor Henry Legg, de la Universidad de St Andrews, que desmonta las afirmaciones de Microsoft sobre su chip cuántico basado en partículas de Majorana. En febrero de 2025, Microsoft aseguró haber observado y controlado esas partículas y haber construido un ordenador cuántico topológico, una promesa que en su momento calificó como realizable "en años, no en décadas".
Legg sostiene que el protocolo Topological Gap Protocol (TGP) de la compañía contiene fallos de programación en Python que ocultaron datos clave. Concretamente, el software de visualización estaba codificado con un filtro que solo mostraba la región más grande compatible con el protocolo, y un fallo al antisimetrizar la tensión por índice de array en lugar de por valor físico revirtió el sentido de los datos. Como resultado, Microsoft habría seleccionado las mediciones que respaldaban su tesis y omitido el resto en el artículo original.
El investigador también señala que los datos brutos, no incluidos en la publicación, muestran un desorden considerable en los dispositivos, incompatible con la existencia de una brecha topológica. Legg afirma que los requisitos físicos para las afirmaciones de Microsoft "no parecen cumplirse" y que el camino hacia un superordenador cuántico topológico realista está "siglos, no décadas" lejos, si es que funciona.
Microsoft defendió sus resultados en una contrarréplica publicada en la misma edición de Nature. Su responsable de hardware cuántico, Chetan Nayak, defendió la validez de los datos de capacitancia y calificó los errores detectados como un "insignificante bug de un píxel". Nayak recordó que la DARPA incluyó a Microsoft en la fase final de su Quantum Benchmarking Initiative tras una evaluación independiente. Microsoft presentó en junio de 2026 Majorana 2 como chip de nueva generación, desarrollado con IA agéntica propia, aunque Legg advierte de que no se ha demostrado que opere como qubit.
