La revisión por pares, mecanismo central de validación de la ciencia desde hace tres siglos, atraviesa una crisis estructural agravada por el crecimiento exponencial de artículos y por el uso creciente de la inteligencia artificial generativa. Editoriales recientes en Nature y PLOS Biology describen demoras de hasta dos años en la aceptación de manuscritos, desabasto de revisores voluntarios —se estima que el 40 % de los investigadores no acepta nunca estas tareas— y un volumen de papers que se ha duplicado con creces en la última década. El problema se intensifica porque los propios revisores, desbordados, no pueden evaluar con rigor el contenido generado por IA, lo que erosiona la calidad del filtro. Investigadores como Anuradha Acharya sostienen que el sistema nunca estuvo diseñado para los volúmenes actuales y que necesita una reinvención profunda, con modelos de revisión colaborativa, reconocimiento institucional del trabajo de revisión e incorporación de herramientas automatizadas como complemento, no como sustituto, del juicio humano.
