El 8 de septiembre de 2026, el investigador Jacob Coxon dimitió de Anthropic, citando la creencia de sus colegas en que la inteligencia artificial podría causar la extinción humana en la próxima década. Su carta de dimisión, que estimó una probabilidad de riesgo superior al 10%, generó una reacción inmediata: Evan Hubinger, líder de alineación en Anthropic, confirmó la gravedad de la advertencia, mientras que Elon Musk la calificó de operación psicológica. La noticia viralizó rápidamente, con más de 100 millones de visualizaciones en un día, y motivó a más de dos docenas de miembros del Congreso a exigir acciones regulatorias.
El artículo analiza el origen de estas advertencias en la subcultura racionista, una comunidad de 25 años centrada en Berkeley, Nueva York y Silicon Valley. Esta escena, que incluye a figuras como Eliezer Yudkowsky y Raymond Arnold, ha incubado desde 2011 rituales como el 'Secular Solstice' para contemplar el fin del mundo. El texto argumenta que esta comunidad, que ha influido en la estructura de seguridad de la IA, ha desarrollado una narrativa que mezcla ciencia, teología secular y tendencias hacia el autoritarismo. La pieza sostiene que la crisis actual de confianza en la IA está profundamente arraigada en la historia de esta subcultura, que ha fomentado desde 2000 una visión apocalíptica que ha moldeado las políticas de seguridad y la percepción pública de la tecnología.
