La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) ha descendido por debajo de los 300 millones de barriles por primera vez desde su llenado inicial en los años ochenta, según datos del Departamento de Energía difundidos el lunes. El descenso se debe a las extracciones continuas para abastecer la guerra con Irán y coincide con precios récord de la gasolina a mediados de agosto: el promedio nacional de la AAA se sitúa en 4,07 dólares por galón, la cifra más alta registrada para esa época del año.
Expertos en ingeniería de petróleo, entre ellos el profesor Siddharth Misra, de la Universidad de Texas A&M, advirtieron a CNBC que los retiros repetidos y acelerados erosionan las paredes de sal de las 60 cavernas subterráneas que albergan el crudo en Texas y Luisiana. El bombeo de agua dulce para empujar el petróleo hacia las tuberías desgasta los pilares de sal que separan las cavidades, aumenta el riesgo de hundimiento estructural y reduce la velocidad de extracción cuando el inventario cae por debajo de los 300 millones de barriles.
Misra señaló que el umbral práctico operativo se sitúa entre 250 y 300 millones de barriles, mientras que analistas de Rapidan Energy estiman un mínimo funcional cercano a los 170 millones de barriles. La liberación actual de 172 millones de barriles dejará la reserva en torno a 243 millones de barriles.
El Departamento de Energía rechazó las alertas sobre colapso de las cavernas y sostuvo que la administración Trump gestiona el recurso de forma responsable. Legisladores republicanos habían expresado preocupaciones similares en 2022 durante la liberación de 180 millones de barriles ordenada por Biden tras la invasión rusa de Ucrania, e informes de la GAO ya advertían del deterioro progresivo de la infraestructura, descrita internamente como sostenida con "curitas".
