Una teoría compartida por dos amigas sostiene que los apartamentos de alquiler inician un declive silencioso a partir de los dos años de residencia, justo después de la primera renovación del contrato. En las fases iniciales el edificio luce impecable, los equipamientos funcionan y el equipo de mantenimiento responde con rapidez; sin embargo, con el paso de los meses aparecen humedades en el baño, goteras recurrentes en el salón, cucarachas en la cocina y averías en ascensores y sistemas de ventilación.
La autora relata que ha cambiado de vivienda cada dos años durante toda su vida adulta y solo en dos ocasiones permaneció más tiempo en un mismo lugar, ambos con problemas graves: en un condominio considerado de alto standing llegó a llover dentro de una vivienda. En su apartamento actual, además de las incidencias técnicas, describe situaciones de inseguridad, como un encuentro inquietante en el ascensor con un residente que su marido identifica sin más como «el drogadicto, es inofensivo».
El artículo plantea un interrogante central:是否存在一种系统性策略,使得建筑在两年后开始恶化,以此迫使租户离开并允许房东提高租金?还是 se trata simplemente de un sesgo perceptivo, alimentado por el deseo inconsciente de cambiar de entorno cada cierto tiempo? La autora reconoce que ninguna edificación está exenta de averías y que el mantenimiento anual es inevitable, lo que también alimenta su recelo hacia la compra de vivienda. Con su contrato a punto de vencer, se prepara para mudarse de nuevo, admitiendo que quizá solo sea espíritu nómada.
