La regla 3-30-300, propuesta por el urbanista Cecil Konijnendijk, se ha convertido en el estándar de referencia para medir la equidad verde urbana. Establece tres condiciones: ver al menos tres árboles desde la ventana, vivir en un barrio con un 30% de cobertura arbórea y tener un parque a menos de 300 metros. Es una regla sencilla, pero los datos muestran que pocas ciudades la cumplen. Un estudio en 862 ciudades europeas revela que solo el 14% de los europeos vive en zonas que satisfacen los tres criterios, mientras que el 21% no cumple ninguno. El requisito de la cobertura del 30% es el más difícil: solo 17 ciudades europeas concentran a tres cuartas partes de su población en áreas que lo alcanzan, la mayoría situadas en el oeste de Alemania, cerca de la frontera holandesa. El acceso a un parque a 300 metros es el criterio más satisfecho, con casi un 60% de los europeos cumpliendo. Ver árboles desde casa, el requisito aparentemente más fácil, lo alcanza solo la mitad de la población europea, y desciende a uno de cada diez en Valencia. Ciudades como Florencia se han comprometido a plantar 50.000 árboles antes de 2030, y Fort Collins lo ha incorporado a su planificación oficial. Investigaciones publicadas en The Lancet estiman que alcanzar el 30% de cobertura en todas las ciudades europeas evitaría 2.644 muertes por calor cada verano. De ocho grandes ciudades analizadas a nivel global, solo Singapur cumple la regla. Sus beneficios están documentados: menor uso de medicamentos, mejor salud mental, reducción del estrés y protección frente al calor extremo.
