La compra de viviendas en pueblos españoles de menos de 10.000 habitantes, que representan casi la mitad del parque inmobiliario rural, se ha convertido en una inversión compleja y costosa. Aunque el precio de adquisición puede ser bajo, como el caso de Irene Vila en Cuenca, quien pagó 9.000 euros por una casa abandonada, el coste real de la rehabilitación total oscila entre los 59.000 y los 129.000 euros, dependiendo de la magnitud de las obras. El principal obstáculo no es el precio inicial, sino la escasez de mano de obra cualificada y la saturación de los albañiles locales, lo que encarece los materiales y los permisos. En Cuenca, el precio medio al metro cuadrado es de 896 euros, pero la rehabilitación integral de una casa de 100 metros puede superar los 120.000 euros, incluyendo costes de proyecto, licencias y materiales. Además, la falta de profesionales jóvenes en el sector de la construcción, con una media de edad superior a los 55 años, limita la capacidad de ejecución de estas reformas. A pesar de la dificultad, existen ayudas regionales para jóvenes que facilitan la compra o la reforma, aunque su impacto en el coste final sigue siendo marginal frente a la inversión total requerida.
