La realidad detrás de la promesa de la IA

Fuentes: Human Bottlenecks
La realidad detrás de la promesa de la IA
Imagen generada con IA

El artículo 'Human Bottlenecks' de Fernando Borretti explora la disonancia entre la promesa de la Inteligencia Artificial (IA) de multiplicar la productividad humana y la realidad cotidiana. Aunque hoy en día tenemos modelos capaces de ejecutar tareas complejas, la expectativa de que una simple secuencia de prompts convierta nuestro ordenador en una startup multimillonaria o un asistente personal perfecto suele ser ilusoria.

Borretti contextualiza esto en la historia de la informática, recordando la visión de Douglas Engelbart de 'aumentar el intelecto humano' mediante herramientas. Sin embargo, argumenta que el problema no radica en la tecnología, sino en la falta de un 'serio contexto de uso'. La IA no puede mover el 'agujero' si no existe un problema real que resolver. Por ejemplo, la gente quiere que la IA genere tarjetas de memoria (flashcards) o tutorías, pero si no tienen la disciplina o la necesidad urgente de aprender (como un estudiante o un profesional), la IA es inútil. Sin un 'agujero' que llenar, la herramienta no genera motivación.

Además, Borretti introduce el concepto de 'cuellos de botella internos'. La IA funciona como un andamiaje externo que apoya al usuario, pero si la base (motivación, energía ejecutiva, inteligencia o consciente) es débil, el andamio no hará al usuario más alto. Utiliza el ejemplo del TDAH: las listas de tareas digitales son útiles, pero no pueden reemplazar la neuroquímica necesaria para la concentración. Por tanto, la IA es un multiplicador de resultados, pero no un creador de voluntad; solo es efectiva cuando se aplica a personas con un propósito claro y una capacidad interna para ejecutar. Esto se alinea con la 'Ley del Mínimo de Liebig': si el nutriente interno es escaso, el fertilizante externo (la IA) no servirá de nada.