Aunque la falsificación de documentos digitales es común en otras formatos, la manipulación de archivos PDF sigue siendo excepcionalmente rara en internet. El autor argumenta que la dificultad técnica y el flujo de trabajo habitual impiden que los malintencionados editen documentos ya publicados para suplantar su autenticidad. A diferencia de las imágenes, que pueden ser modificadas fácilmente con herramientas como Photoshop, los PDFs son formatos de solo escritura para la mayoría de los usuarios, ya que se generan a partir de documentos de origen y no se editan directamente. Esta barrera técnica, combinada con la falta de herramientas accesibles para editar el código binario de un PDF, limita las opciones de los estafadores. Además, la mayoría de los documentos maliciosos que circulan son nuevos y no editados, como 'white papers' no publicados o documentos exportados directamente de procesadores de texto como Microsoft Word, lo que permite detectar su origen falso. En el ámbito académico, la falta de revisión por pares en sitios personales y la dificultad para verificar la versión final de un preprint aumentan el riesgo, pero la edición directa de un PDF publicado sigue siendo un acto de alta complejidad técnica que requiere esfuerzo significativamente mayor que la creación de un documento nuevo.
La rareza de la falsificación de PDFs frente a la facilidad de editar imágenes
Fuentes:
PDF Forgeries Are Surprisingly Rare
