Un estudio reciente revela que el desarrollo de las abejas reinas no solo depende de la alimentación con jalea real, sino también de las características químicas y físicas de las celdas de cera en las que se crían. Investigadores de la Universidad de California, Riverside, descubrieron que estas celdas, construidas por abejas jóvenes que las procesan a alta temperatura, son más ricas en ácidos grasos insaturados y tienen propiedades físicas distintas a las celdas de las abejas obreras. Los experimentos de injerto demostraron que las larvas de reina trasplantadas a celdas de cera de obrera tienen una alta tasa de mortalidad. Este hallazgo sugiere que las larvas responden a señales químicas y físicas del entorno de la cera, similar a lo que ocurre en el desarrollo embrionario de otros animales, y podría tener implicaciones en la comprensión de la dinámica social de las colmenas.
