La Asociación Americana de Psiquiatría prepara la próxima edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), su guía de referencia clínica más usada en el mundo, con la novedad de incorporar por primera vez la neurobiología en los criterios diagnósticos. La autora, miembro del comité estratégico del DSM entre mayo de 2024 y agosto de 2026, explica que el manual nunca había integrado la biología en sus ediciones previas —incluida la DSM-5, publicada en 2013 y criticada por carecer de medidas biológicas objetivas—, principalmente porque la biología subyacente a los trastornos mentales aún estaba en fase preliminar. Ante el lento avance de la investigación en este campo, el equipo optó por un enfoque matizado. En lugar de esperar a que los mecanismos biológicos de cada trastorno se conozcan con precisión, decidieron incorporar biomarcadores —características medibles de forma objetiva mediante análisis de sangre, neuroimagen u otras pruebas que evalúan procesos biológicos y la respuesta a tratamientos— como complemento a los criterios clínicos. Estos biomarcadores, a diferencia de los factores biológicos aún no cuantificables, sí pueden medirse en el laboratorio. El objetivo es aumentar la validez de los diagnósticos psiquiátricos y reducir el riesgo de medicalizar el sufrimiento humano, una de las principales objeciones que recibieron las ediciones anteriores.
