Un estudio de la Estación Biológica de Doñana revela que la estricta protección del parque natural está provocando la desaparición acelerada del peral silvestre (Pyrus bourgaeana). En 2006, el equipo marcó 75 ejemplares en la parcela de Matasgordas; en 2025, solo quedan 18, siendo uno de ellos un nuevo individuo. La investigación identifica dos factores críticos: el aumento de la población de ciervos y jabalíes, y la sequía asociada al descenso de aguas subterráneas.
El mecanismo de daño es el siguiente: mientras los zorros y tejones dispersan las semillas, los herbívoros muelen las semillas y las depositan en el lugar, impidiendo el relevo generacional. En Matasgordas, el 40,4% de los adultos murieron en tres años, frente al 3,8% en Rocina, fuera del parque, donde la presión de herbívoros es menor. Aunque la moratoria de caza desde 2020 ha permitido el crecimiento de ciervos, el aumento de la población de ungulados precede a esta medida. El artículo concluye que la protección de especies recuperadas puede tener efectos negativos en otras, como el piruétano, y plantea la necesidad de equilibrar las medidas de conservación con la realidad ecológica del ecosistema.
