La presión crece sobre el mayor puerto de Europa para acelerar su transición verde

Fuentes: Rotterdam: Pressure builds on Europe's biggest port to be greener

El Puerto de Rotterdam, el mayor de Europa por volumen de carga y un enclave clave para combustibles fósiles, se enfrenta a una creciente presión judicial y social para abandonar los hidrocarburos. La organización ambiental Advocates for the Future ha presentado una demanda contra la Autoridad Portuaria, una empresa pública, para que elabore un plan concreto de retirada del carbón, el petróleo y el gas que actualmente transitan por sus instalaciones.

El complejo industrial de Rotterdam emite alrededor de 29 millones de toneladas de CO2 al año, aproximadamente la mitad de las emisiones nacionales de Países Bajos, según Mark van Dijk, responsable de relaciones exteriores de la Autoridad Portuaria. Esa cifra equivale, según la comparación que ofrece el reportaje, a decenas de miles de vuelos de ida y vuelta entre Ámsterdam y Los Ángeles.

La Autoridad defiende su hoja de ruta: reducir un 90% las emisiones directas de energía entre 2019 y 2030, desarrollar un hub de hidrógeno, facilitar el enchufado eléctrico de los barcos en muelle y promover combustibles alternativos como GNL, biocombustibles y metanol, además de impulsar el proyecto de captura y almacenamiento de carbono Porthos. Críticos y portavoces coinciden en el objetivo de alcanzar emisiones netas cero hacia 2050, pero discrepan sobre la velocidad y el alcance del cambio. Analistas como Harry Geerlings, de la Universidad Erasmus, advierten de que la transición real depende de un marco regulatorio global comparable al sistema europeo de comercio de emisiones, ya que muchas de las grandes empresas instaladas son filiales de multinacionales que pueden relocalizarse si las normas se endurecen.