En su ensayo "Perfection is not over-engineering", el autor defiende que la sobreingeniería no nace de buscar la excelencia técnica, sino de resolver el problema equivocado. A partir de una idea central, sostiene que para cada conjunto acotado de requisitos y restricciones existe una única solución válida y, por tanto, perfecta para ese caso. Esa perfección no es abstracta: depende del problema, las herramientas disponibles y el contexto del equipo, como ilustran los ejemplos de elegir entre serverless o Python, o entre Django y Flask.
El artículo describe los sistemas como productos con usuarios y necesidades. Cuando se ignora esa naturaleza y se trata a bibliotecas, APIs o herramientas internas como artefactos puramente técnicos, se acaban resolviendo problemas que nadie tenía. El autor señala una pista clara de sobreingeniería: cuando se pregunta por qué algo está construido así y la respuesta no se sostiene. El ejemplo recurrente es un equipo de tres personas que mantiene cinco microservicios dentro del mismo dominio, sacrificando integridad referencial y coherencia operativa a cambio de despliegues independientes que no necesitaba.
La conclusión es operativa: la sobreingeniería es un fallo en la captura de requisitos. Si se documentan bien todas las restricciones, la solución "perfecta" deja de ser una fantasía y se convierte en la única opción coherente. El texto enlaza además a una versión en vídeo del mismo argumento.
