La peor crisis psicodélica de Terence McKenna contada en una nueva biografía

Fuentes: Terence McKenna's Mega Bad Trip — What a New Biography Reveals

Una biografía reciente de Graham St. John reconstruye con detalle el que probablemente fue el peor viaje con psilocibina del filósofo y escritor Terence McKenna, ocurrido en su casa de Hawái entre 1988 y 1989 junto a su entonces esposa, Kathleen Harrison. La pareja ingería cinco gramos de hongos secos en un ritual mensual desde 1982; aquella noche, una tormenta subtropical inusualmente violenta golpeó la cubierta metálica y amplificó el miedo de McKenna. Harrison describe cómo él se sumió en un estado que califica de «espacio de ideas escandaloso», incapaz de entregarse a la pérdida del yo como hacía ella, hasta el punto de quedar acurrucado, temblando y aullando, repitiendo «no… nada tiene sentido». Para alguien que sostenía que los psicodélicos permiten acceder a la arquitectura misma de la realidad, el encuentro con el nihilismo resultó devastador.

Tras la experiencia, McKenna apenas volvió a tomar hongos y usó DMT o ayahuasca solo en contadas ocasiones y con gran reluctancia. Mantuvo en público su defensa de la «dosis heroica», lo que sus allegados consideran una contradicción central. El texto examina también la presión derivada del experimento de La Chorrera (1971), el peso de la profecía Timewave Zero y el contexto cultural de finales de los ochenta, marcado por la incredulidad posmoderna ante los metarrelatos.