El desierto de Atacama en Chile es uno de los lugares más oscuros de la Tierra, ofreciendo cielos prístinos para la investigación astronómica. Sin embargo, la luz artificial procedente de ciudades cercanas, complejos industriales y operaciones mineras está invadiendo cada vez más, amenazando su idoneidad para observatorios como Paranal, sede del Telescopio Muy Grande y el futuro Telescopio Extremadamente Grande. Astrónomos como Itziar de Gregorio-Monsalvo y Eduardo Unda-Sanzana advierten que la contaminación lumínica no solo está degradando el cielo nocturno para la ciencia, sino que también refleja una crisis global: el 80% de la población mundial vive bajo cielos contaminados por la luz, y el brillo ha aumentado casi un 10% anual de 2011 a 2022. La pérdida de cielos oscuros afecta al bienestar mental, interrumpe los ecosistemas y puede obstaculizar nuevos descubrimientos cósmicos. Si bien la lejanía de Atacama lo ha protegido históricamente, el resplandor que avanza desde Antofagasta y otras fuentes ahora está llegando a los telescopios. La batalla para preservar esta oscuridad es un microcosmos de un desafío ambiental más amplio, que destaca la necesidad de reconocer la luz artificial como un contaminante perjudicial.
La oscuridad que se desvanece: ¿Puede el desierto de Atacama de Chile seguir siendo la ventana del mundo a las estrellas?
Fuentes:
The fading darkness: Can Chile's Atacama Desert remain the world's window to the stars?T1state_media
