La administración de Donald Trump ha emitido una orden ejecutiva que prohíbe la contratación de modelos de inteligencia artificial que prioricen la diversidad, la equidad o la inclusión, calificando estas directrices como agendas de ingeniería social. Esta medida, presentada como parte del Plan de Acción de IA de Estados Unidos, busca alinear la tecnología federal con la visión política del presidente, eliminando referencias a la ciencia del cambio climático y la diversidad en los sistemas gubernamentales. El artículo argumenta que esta política contradice la Primera Enmienda, ya que restringe la libertad de expresión de las empresas tecnológicas al negar contratos federales a quienes optan por la neutralidad o la objetividad científica. A pesar de la reticencia inicial de grandes tecnológicas como Google, Anthropic y OpenAI, que celebran el plan por facilitar la expansión de la industria, el autor señala que la falta de objeción pública no impide que la medida constituya una interferencia gubernamental en los derechos fundamentales. La orden, firmada por Trump, establece que el gobierno federal no debe adquirir modelos que sacrifiquen la verdad por agendas ideológicas, un concepto que el texto interpreta como una herramienta de censura política. Expertos y senadores, como Edward Markey, advierten que esta directiva podría crear incentivos financieros para que las empresas ceden ante presiones ideológicas, comprometiendo la independencia de la información en la era digital.
