La OPV de SpaceX enriquecerá a unos pocos: por qué el inversor minoritario apenas se beneficiará

Fuentes: xataka.com, You Probably Won’t Get Rich Off the SpaceX IPO

La salida a bolsa de SpaceX, valorada en 1,75 billones de dólares y considerada la mayor OPV de la historia, promete generar una riqueza extraordinaria, pero los expertos advierten de que el inversor minoritario quedará prácticamente al margen de las ganancias, atrapado en un sistema diseñado para favorecer a quienes ya poseen participaciones.

El debut bursátil de la compañía de Elon Musk, que cotiza en el Nasdaq desde el 12 de junio, ha recaudado 75.000 millones de dólares y ha atraído una demanda sin precedentes. Según Bloomberg, las órdenes de inversores minoristas ascendieron a 100.000 millones de dólares, mientras que BlackRock presentó una orden de al menos 5.000 millones, según informó The Wall Street Journal. Esta sobredemanda es solo el primer obstáculo para el pequeño inversor.

A diferencia de la mayoría de OPV, en las que las empresas destinan entre un 5% y un 10% de las acciones al público minoritario, SpaceX ha reservado un 30% de su capital flotante, unos 22.500 millones de dólares en acciones, para el inversor de a pie. Plataformas como Fidelity, que suelen exigir entre 100.000 y 500.000 dólares de patrimonio para participar en una OPV, han reducido el umbral a 2.000 dólares para este caso. Sin embargo, estas facilidades iniciales no garantizan acceso real.

Campbell Harvey, profesor de finanzas en la Fuqua School of Business de la Universidad de Duke, resume la dinámica sin rodeos: "El sistema es injusto". Los bancos colocadores de SpaceX, y no la empresa, deciden quién compra acciones al precio de salida de 135 dólares y en qué cantidad. Un inversor que solicite 10 acciones podría recibir una o dos, una cantidad insuficiente para generar riqueza significativa. "El inversor medio se queda con las migajas", añade Harvey, quien subraya que el 30% anunciado es engañoso, ya que SpaceX solo vende el 4% de sus acciones totales, lo que dejará al público minoritario con poco más del 1% de la compañía.

Matthew Kennedy, analista senior de OPV en Renaissance Capital, advierte de que, a diferencia de lo que ocurre con empresas más jóvenes, comprar en esta OPV no equivale a entrar en el "sótano". SpaceX existe desde 2002, ha realizado múltiples rondas de financiación y una parte sustancial de su valor ya está incorporada al precio. "Parece un poco ridículo a primera vista", señala Kennedy sobre los 1,75 billones de dólares de valoración, aunque reconoce que puede haber margen de subida a largo plazo.

Para la mayoría de los pequeños inversores, la única opción realista será comprar en el mercado secundario una vez que las acciones coticen en el Nasdaq, donde el precio será inevitablemente superior al de la OPV. Jay Ritter, director de la Iniciativa OPV en la Universidad de Florida, explica que para cuando un inversor minoritario tenga la oportunidad de comprar, la acción suele estar "totalmente valorada". Harvey coincide: "Si buscas una rentabilidad explosiva, necesitas acceder a la acción cuando aún no es pública".

La estructura de esta OPV, según los analistas consultados por Wired, favorece claramente a tres grupos: los empleados de SpaceX, que se repartirán una parte significativa de la plusvalía (unos 4.400 se convertirán en millonarios, según cálculos de Xataka); los grandes gestores de activos institucionales que consigan asignaciones generosas; y el propio Musk, que se encamina a convertirse en el primer billonario de la historia, como informó ese mismo medio. La reciente adquisición de xAI por parte de SpaceX consolida además a la compañía como la primera de las tres grandes startups de inteligencia artificial estadounidenses en salir a bolsa, con Anthropic y OpenAI esperando turno.

El consenso entre los expertos es claro: quienes esperaban hacerse con un pedazo del futuro espacial y de la inteligencia artificial mediante la compra de acciones de SpaceX probablemente se lleven una decepción. Kennedy desaconseja intentar lucrarse en el primer día de cotización, cuando millones de operadores compiten por el mismo beneficio. Su recomendación, y la de otros analistas, es tratar la inversión, si se logra, como una apuesta a largo plazo, con la paciencia y el riesgo que ello implica.

En definitiva, la mayor OPV de la historia llega cargada de expectativas, pero también de una advertencia: la riqueza estratosférica que generará está reservada, en gran medida, para quienes ya estaban dentro antes de que sonara la campana del Nasdaq.