Un creciente y sosten rechazo popular se cierne sobre tres ejes de la industria tecnológica estadounidense: los centros de datos, las cámaras de vigilancia Flock y las gafas inteligentes con IA de Meta. Una encuesta de Heatmap recoge que el 75% de los estadounidenses se opone a que se construya un centro de datos en su municipio, y otras mediciones muestran que solo el 9% de los ciudadanos declara estar más entusiasmado con la IA que preocupado por ella. El descontento se extiende también a las cámaras Flock —cuyos datos se comparten con ICE— y a las gafas Ray-Ban con IA, descalificadas en redes como "gafas de pervertido" por grabar sin consentimiento.
El artículo repasa una secuencia de hechos recientes que ilustran el fenómeno: jurado popular que se negó a imputar a un hombre grabado destruyendo una cámara Flock; protestas contra centros de datos que se vuelven virales con figuras ataviadas de Darth Vader en actos municipales; y la proliferación de granjas de contenido dedicadas a fabricar memes antitecnológicos por su rentabilidad. Frente a estas señales, los líderes del sector y los defensores de la IA han pasado de las disculpas a la negación: algunos califican el movimiento de "psicooperación" del Partido Comunista Chino, otros lo atribuyen al "complejo industrial de la seguridad en IA" o llegan a argumentar que paralizar la construcción de centros de datos sería una forma de genocidio contra futuras IAs sentientes.
La explicación que ofrece el texto es estructural: la ciudadanía percibe que se le imponen megaproyectos de infraestructura y dispositivos de vigilancia sin haber sido consultada, en un contexto de caída de la renta salarial, pérdida de confianza del consumidor y promesas reiteradas por parte de los CEOs del sector de sustituir millones de puestos de trabajo con software. La sensación de desposesión económica y política convierte a los centros de datos y a las cámaras Flock en símbolos del malestar. El análisis concluye que este rechazo generalizado y la negativa del sector a asumirlo constituyen una de las crisis de percepción más profundas de Silicon Valley en los últimos años.
