La oposición a los centros de datos tumba a cargos electos en EE.UU.

Fuentes: Data center backlash topples U.S. politicians across party lines

La oposición vecinal a los grandes centros de datos vinculados al auge de la inteligencia artificial se ha convertido en un factor con peso electoral en Estados Unidos, hasta el punto de provocar la derrota de cargos públicos que respaldaron estos proyectos. En Utah, el presidente del Senado estatal, J. Stuart Adams, uno de los republicanos más poderosos del estado, perdió el miércoles su elección primaria tras apoyar el macrocomplejo Stratos, planeado cerca del Gran Lago Salado con hasta 9 gigavatios de potencia —más que todo el consumo eléctrico actual del estado— y respaldado por el inversor de Shark Tank Kevin O'Leary. También cayeron en primarias varios cargos del condado de Box Elder, incluido el excomisionado Lee Perry, que admitió que su voto a favor del proyecto le costó el cargo.

La cuestión trasciende la política local. Una encuesta de Reuters/Ipsos de junio refleja que el 57% de los estadounidenses rechaza la construcción de un centro de datos en su comunidad, y un sondeo de Gallup eleva el rechazo a cerca del 70%. Las preocupaciones se centran en el alza de tarifas eléctricas, el consumo de agua, el uso de suelo y los subsidios públicos, sin que los votantes perciban beneficios tangibles. Casos similares se han repetido en Oregón, Virginia y Misuri, donde se destituyó a la mitad del consejo municipal de Festus tras aprobar un proyecto de 6.000 millones de dólares. Expertos como Dan Cassino, de la Universidad Fairleigh Dickinson, sostienen que el encarecimiento de la energía se ha convertido en la cara visible de la crisis de affordability y que el asunto atraviesa líneas partidistas, presionando tanto a demócratas como a republicanos de cara a las legislativas.