La ONU advierte de que se superará 1,5 °C y pide acortar al máximo la fase de exceso

Fuentes: UN: Anstieg über 1,5 Grad so kurz wie möglich halten, pbs.org

La ONU advierte de que se superará 1,5 °C y pide acortar al máximo la fase de exceso

La comunidad internacional ha recibido esta semana un mensaje crudo y sin precedentes: el umbral de 1,5 grados centígrados de calentamiento global, considerado la última frontera antes de una catástrofe climática, será superado de forma inevitable en los próximos años. Así lo reconoce un informe pionero del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Unep) titulado "Limiting Overshoot" (Limitar el exceso), que marca un punto de inflexión en la diplomacia climática al aceptar oficialmente lo que la ciencia ya advertía.

Actualmente, el planeta se encuentra en una trayectoria que conduce a un calentamiento de aproximadamente 2,6 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales para finales de siglo, de mantenerse las políticas actuales. En el escenario más optimista, con medidas climáticas rápidas y ambiciosas, el pico de temperatura podría limitarse a 1,8 grados hacia mediados de siglo, según explicó Debra Roberts, una de las autoras del informe.

El secretario general de la ONU, António Guterres, fue especialmente contundente: "Humanity is speeding past the limit to avoid climate catastrophe", señaló, al tiempo que advirtió que "la sengante calor, los devastadores incendios forestales y las mortales inundaciones de este verano son una advertencia de lo que nos espera". El informe plantea una nueva estrategia basada en tres fases: exceder el umbral, alcanzar un pico de calentamiento y, posteriormente, descender por debajo de 1,5 grados mediante un proceso que los expertos denominan "overshoot" o exceso temporal.

El concepto resulta revelador. Richard Betts, climatólogo de la Universidad de Exeter y coautor del documento, resumió el cambio de paradigma con una frase directa: "Es un ajuste a la realidad. Tenemos que vivir con este mundo más cálido. Pero todavía hay mucho que podemos hacer para limitar el calentamiento". Por primera vez, la ONU no niega la imposibilidad de mantenerse dentro del límite, sino que propone prepararse para navegar un futuro en el que inevitablemente se cruce ese umbral antes de corregir el rumbo.

Para lograr esa curva descendente, el informe enumera un conjunto de medidas urgentes: el abandono acelerado de los combustibles fósiles, la expansión masiva de las energías renovables, una reducción drástica de las emisiones de metano, la protección de tierras, bosques y océanos, y el despliegue cuidadoso de tecnologías de captura y almacenamiento de dióxido de carbono, incluyendo la reforestación. "Ahora es el momento de intensificar nuestros esfuerzos climáticos, y no de abandonarlos", subrayó Inger Andersen, directora ejecutiva de Unep, durante la presentación en Nairobi.

Sin embargo, las consecuencias del exceso serán severas. El documento advierte que no todos los impactos serán reversibles y que algunos podrían aparecer de forma abrupta. Entre las consecuencias esperadas se incluyen eventos meteorológicos extremos más intensos, pérdida de ecosistemas, inundación de pequeñas islas-estado y ciudades costeras bajas, así como daños graves a la salud humana, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, la biodiversidad, las infraestructuras y la economía. "No habrá buenos resultados si nos quedamos por encima de 1,5 grados", advirtió Andersen.

La coautora Shobha Maharaj, de la Universidad de Fidschi, fue especialmente clara sobre los riesgos de la inacción: "Las consecuencias de medidas insuficientes ya son evidentes: el creciente número de catástrofes que vemos en las noticias, la pérdida de vidas, medios de subsistencia, hogares y mucho más". A su juicio, existe el peligro de que la humanidad reaccione de crisis en crisis en lugar de hacerlo de forma directa y global. Los planes de adaptación, recordó, requieren décadas para implementarse, por lo que deben diseñarse y ejecutarse antes de que se produzcan nuevos impactos.

Otro de los coautores, Carl Schleußner, de la Universidad Humboldt de Berlín, puso en perspectiva la urgencia: "Los extremos de este verano, con apenas 1,5 grados, muestran lo que está en juego". Por su parte, Andy Reisinger, de la Australian National University, insistió en que "está meridianamente claro lo que hay que hacer. No dejemos que se nos escape también esta oportunidad".

El informe llega en un momento de creciente preocupación internacional. Mientras la fuente estadounidense PBS subraya que se trata de un "primer informe de este tipo" que supone una "retirada estratégica" en la lucha climática, el medio alemán Heise enfatiza que laONU no abandona el objetivo de 1,5 grados, sino que redefine la estrategia para volver a él. Ambas lecturas coinciden en lo esencial: la ventana para evitar el exceso se ha cerrado, pero la ventana para minimizar su duración e intensidad sigue abierta.

La conclusión es clara. El mundo entrará en territorio climático inexplorado en los próximos años, pero el alcance del desastre dependerá de las decisiones que se tomen en esta década. Cada fracción de grado y cada año de exceso adicional incrementarán los riesgos. La nueva prioridad internacional no es ya evitar el cruce del umbral, sino garantizar que la estancia al otro lado sea lo más breve y menos profunda posible.