Un nuevo informe de Naciones Unidas advierte de que el desarrollo de la inteligencia artificial puede agravar la desigualdad global y propone un marco común para su despliegue responsable, en un contexto de adopción e inversión tecnológica muy desigual entre regiones."Acceder a herramientas de IA no produce por sí solo un beneficio equitativo", señala el documento elaborado por el panel científico internacional independiente sobre IA, creado por la Asamblea General de la ONU. Los países que dependen de modelos, infraestructura en la nube y flujos de datos extranjeros pueden utilizar la IA mientras pierden control práctico sobre sus estándares, salvaguardas y adaptación local.
El informe, elaborado por 40 expertos de todo el mundo, detalla tanto las capacidades transformadoras de la IA en agricultura o educación como sus riesgos catastróficos, incluido el uso malicioso para fraude e injerencia electoral. Entre sus recomendaciones figuran desarrollar infraestructura local como centros de datos, mejorar la alfabetización en IA en escuelas y plantillas, invertir en desarrolladores y crear institutos de seguridad.
Estados Unidos y China dominan el desarrollo de los principales modelos y la inversión en capacidad de cómputo, lo que el panel considera un riesgo de "captura autoritaria" y de debilitamiento de la rendición democrática. Más de mil millones de personas usan ya IA cada semana, pero la adopción en el Sur global va muy rezagada respecto al Norte, y más de 2.000 millones de personas —casi un tercio de la población mundial— carecen de acceso a internet. Además, la IA generativa funciona bien en inglés y otras lenguas mayoritarias, pero deja atrás a la mayoría de idiomas: el informe cita errores de traducción al tigriña que confundieron viruela con sífilis o antibióticos intravenosos con insecticidas, con potenciales consecuencias mortales.
