La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado una estrategia ambiciosa para 2030 que permitirá detectar nuevas amenazas sanitarias en menos de 24 horas. Esta iniciativa, impulsada por el WHO Hub for Pandemic and Epidemic Intelligence, busca crear un sistema global inteligente que integre inteligencia artificial, secuenciación genómica y datos abiertos (OSINT) para mejorar la respuesta ante pandemias. El objetivo es que cada país esté equipado para identificar y contener brotes rápidamente, reduciendo el tiempo de reacción ante futuras crisis globales.
La estrategia se basa en cinco pilares: una red de vigilancia colaborativa, la iniciativa EIOS para analizar fuentes públicas, redes de colaboración de expertos, la integración de la secuenciación genómica en los sistemas de monitoreo y el uso de tecnologías digitales fiables para el análisis de datos. El proyecto, que cuenta con el apoyo de más de 160 países y 190 socios, fue establecido en 2021 por Angela Merkel y Tedros Adhanom Ghebreyesus tras la pandemia de coronavirus, con una financiación inicial de 90 millones de euros por parte del Ministerio Federal de Salud alemán.
Aunque la iniciativa promete una mayor velocidad en la respuesta sanitaria, enfrenta desafíos financieros significativos. La reducción de la ayuda al desarrollo por parte de varios países, junto con la retirada de Estados Unidos de la OMS en enero de 2026, ha creado una brecha financiera que ha llevado a recortes en el personal. La OMS ha advertido previamente sobre la brecha digital en Europa, donde millones de personas quedan excluidas de las herramientas de salud digital, un riesgo que persistirá si no se garantizan los recursos necesarios para implementar estas tecnologías a nivel mundial.
