La ola de calor que azota Europa central ha provocado averías generalizadas en el tráfico ferroviario de Alemania, Bélgica y Francia: vías de tranvía partidas en Essen y Bruselas, decenas de trenes suspendidos por fallos en el aire acondicionado y recomendaciones oficiales de la SNCF francesa de no viajar a usuarios vulnerables. En Baviera, pasajeros de un tren regional con más de 40 grados en el interior aceptaron la situación con resignación, según recogió un medio local, mientras el portavoz de la asociación Pro Bahn, Marco Kragulji, resumió el problema: "Alemania tiene problemas con sus trenes cuando llega el calor". La causa principal es que las vías fueron diseñadas para temperaturas propias de países más fríos y, con la dilatación térmica, terminan por romperse. La prensa alemana especializada en ingeniería señala que los rieles, recalentados por el sol y el rozamiento, alcanzan temperaturas muy superiores a la ambiente. En ese contexto, medios germanos ponen como referencia la infraestructura española e italiana: vías con pinturas que reflejan la radiación solar y sistemas de aire acondicionado más potentes y mejor distribuidos en los vagones. En España también se llega a los 40 grados, apuntan, pero los trenes no se cancelan con la misma frecuencia. Deutsche Bahn y SNCF reconocen que los nuevos convoyes ya incorporan climatizaciones reforzadas y baterías auxiliares para mantener el aire acondicionado en caso de avería, en un intento de adaptar la red a un escenario térmico para el que no fue concebida.
