Inglaterra y Gales soportan una ola de calor excepcional que ha provocado el cierre de más de 800 colegios, la suspensión de líneas ferroviarias y la cancelación de cientos de actos en la Semana de la Acción Climática de Londres. La Met Office ha emitido por segunda vez en su historia una alerta roja, la más grave, tras superarse el récord de temperatura para un mes de junio —35,6 grados, registrado hace 50 años— y con localidades del sureste que ya superan los 36 grados y que podrían acercarse a los 40 en las próximas horas.
El fenómeno se extiende por Europa, donde alrededor de 94 millones de personas vivieron este miércoles con temperaturas por encima de los 35 grados, según AFP, principalmente en España y Francia. Francia registró la temperatura media más alta desde 1947 y amplió su alerta roja a casi todo el país.
El Reino Unido carece de la infraestructura necesaria para hacer frente a estas cifras: el aire acondicionado es infrecuente en edificios públicos, oficinas y transporte, las viviendas están mal aisladas y el asfalto no soporta temperaturas tan elevadas, lo que causa deformaciones y retrasos. El Comité del Cambio Climático británico estima necesarias inversiones superiores a 12.000 millones de euros anuales para adaptar edificios, hospitales y residencias, y prevé que antes de 2050 se superarán los 40 grados de forma habitual.
