La Agencia Internacional de Energía (OIEA) ha publicado un informe especial que sitúa la electrificación como un pilar central para la seguridad energética y la sostenibilidad global. El documento, desarrollado bajo la solicitud de Turquía y Australia en el marco del acuerdo estratégico con la presidencia de la COP31, argumenta que la transición hacia un mundo más electrificado es la única vía viable para abordar simultáneamente la volatilidad de los mercados energéticos y el cambio climático.
El informe destaca que la demanda de electricidad está experimentando un crecimiento acelerado impulsado por centros de datos, aire acondicionado y vehículos eléctricos. Según los datos citados, la electrificación permite reducir las importaciones de combustibles fósiles, lo que podría ahorrar más de 500.000 millones de dólares anuales en facturas energéticas para 2035. La OIEA estima que, gracias a los avances tecnológicos y a marcos regulatorios más amplios, el mundo puede alcanzar una participación del 35% de la electricidad en el consumo energético global para 2035.
Sin embargo, el informe advierte que la viabilidad económica no es suficiente; se requiere una acción concertada de gobiernos, sector privado e inversores para fortalecer las redes eléctricas, la almacenamiento y la flexibilidad del sistema. La OIEA enfatiza que, aunque el potencial actual es costoso, la implementación a gran escala requiere políticas específicas y una mayor inversión en infraestructura para maximizar los beneficios económicos y de seguridad energética.
