La nueva ley de servicio militar voluntario de Alemania, en vigor desde el 1 de enero de 2026, ha provocado un efecto inesperado: las solicitudes de objeción de conciencia se han multiplicado. Solo en el primer semestre de 2026, la Oficina Federal de Asuntos Familiares y de la Sociedad Civil registró 5.862 peticiones, frente a las 3.867 de todo 2025 y las 2.249 de 2024. La cifra supera incluso las 4.348 solicitudes de 2011, último año del servicio obligatorio en el país. El 60% de las solicitudes se concentró entre abril y junio, coincidiendo con polémicas derivadas de la normativa, como la exigencia de que los hombres de entre 17 y 45 años pidan autorización para ausentarse del país más de tres meses.
La ley, impulsada por el Gobierno de Friedrich Merz, busca ampliar la Bundeswehr de 184.000 efectivos actuales a entre 255.000 y 270.000 en 2035, y alcanzar los 460.000 sumando personal activo y reservistas. Por ahora, los jóvenes solo están obligados a rellenar un cuestionario y pasar un reconocimiento médico, pero el Ejecutivo no descarta un modelo obligatorio si la recluta voluntaria no funciona. En paralelo, 233 personas renunciaron en el primer trimestre a su derecho a objetar, sumándose a las 781 que lo hicieron en 2025.
