La Xunta de Galicia ha presentado el anteproyecto de su nueva ley de incendios, que entrará en vigor en octubre, con una premisa central: cada propietario debe limpiar sus propias lindes y, si su vecino no lo hace, el dueño de la finca puede entrar en la propiedad ajena para realizar el desbroce. Esta medida, que amplía la franja de 50 metros a 100 metros en aldeas de situación 2, responde a la temporada de incendios histórica de 2026, con 299.501 hectáreas quemadas hasta el 24 de septiembre, el triple de la media europea.
El anteproyecto, que renueva la Ley 3/2007, extiende la época de alto riesgo hasta el 15 de octubre y prohíbe la siembra de eucaliptos, pinos y acacias. Las multas oscilan entre 100 y 100.000 euros según la gravedad. La novedad legal permite al propietario de una vivienda desbrozar la finca vecina si este incumple la normativa o si la biomasa supera los 50 centímetros, mediante una servidumbre forzosa de paso. Sin embargo, no se permite cortar árboles, lo que genera conflictos con la tradición gallega de usar árboles como mojones. La Asociación Forestal de Galicia ya ha protestado por estas medidas, mientras que el Código Penal sigue castigando la alteración de lindes con prisión si hay ánimo de lucro. El sistema de minifundios en Galicia, con un 30% de parcelas mal identificadas, complica aún más la aplicación de estas nuevas reglas.
