Un matemático joven, formado en la tradición de la creación matemática como experiencia espiritual, describe una crisis profunda ante la capacidad de los modelos de lenguaje para producir contraejemplos de conjeturas matemáticas de larga data. En apenas una semana, los LLM derribaron problemas abiertos; el contraejemplo de Dinitz-Garg-Goemans, obtenido con un prompt sencillo, ilustra, según el autor, la facilidad con la que la IA ya supera la intuición humana. El texto rebate el consuelo de que los matemáticos podrán seguir enseñando, revisando y comentando teoremas: si la producción se automatiza, nadie pagará a un matemático cuyo valor añadido es redundante. La verdadera pérdida, advierte, no es económica sino existencial: la creación matemática ha sido durante milenios una vía de acceso a lo sublime, un diálogo vivo entre descubridores —de Ramanujan a Grothendieck— que la automatización amenaza con sellar. Compara la situación con un autor frente a la Biblioteca de Babel o con un demonio que completa cada novela antes de ser escrita. Concluye sin recetas ni llamamientos políticos: pide a los artífices de la nueva era que reconozcan el daño humano antes de asestar el golpe final, y convoca a quien comparta su duelo a decirlo en voz alta.
La noche oscura de las matemáticas frente a la IA
Fuentes:
The Dark Night of Mathematics
