La NASA está llevando a cabo un programa de vuelos de prueba del X-59 Quesst, un avión experimental de Lockheed Martin diseñado para reemplazar el potente estampido sónico de la aviación supersónica por un sonido suave comparable al portazo de un coche a seis metros de distancia. La aeronave, apodada «frankenjet» por estar ensamblada con piezas de distintos modelos, realizó su primer vuelo a finales del año pasado y recientemente ha iniciado ensayos supersónicos sobre la Base Aérea de Edwards, en California.
El proyecto, dirigido por el programa Quiet SuperSonic Technology (Quesst), contempla una gira nacional por ciudades estadounidenses para que los residentes evalúen el ruido generado por estos vuelos. El piloto de pruebas Jim «Clue» Less y el director de integración de la misión, Peter Coen, explicaron a Ars Technica las particularidades de pilotar una aeronave supersónica sin ventana frontal, su diseño heterogéneo y un complicado vuelo inicial.
El esfuerzo coincide con la tramitación en el Congreso de Estados Unidos de una legislación que podría levantar la prohibición de vuelos supersónicos sobre tierra firme, vigente desde 1973 por la reacción social a las pruebas militares sobre Oklahoma City, Chicago y San Luis en los años sesenta. Aunque el X-59 demuestre que el vuelo supersónico silencioso es viable, la recuperación del transporte supersónico comercial dependerá de su rentabilidad económica frente al elevado consumo de combustible.
