La NASA está a punto de lanzar la misión CADRE, que desplegará tres rovers en la superficie lunar. A diferencia de las misiones anteriores, estos robots serán prácticamente autónomos, tomando todas las decisiones necesarias para explorar el terreno sin intervención humana en tiempo real. El equipo, compuesto por tres vehículos de cuatro ruedas y tamaño de maleta de mano, llegará a la región de Reiner Gamma, un remolino lunar en el borde occidental de la cara visible del satélite, a finales de este año o principios del siguiente.
Cada rover está equipado con cámaras estéreo, sensores de navegación y un radar multistático para cartografiar el subsuelo en 3D. Una vez en la Luna, los científicos de la misión enviarán un objetivo único al equipo principal. Este rover diseñará un plan de acción, repartirá el terreno entre los tres robots según sus recursos y asignará rutas específicas. Aunque pueden comunicarse entre sí y con una estación base fija en el módulo de aterrizaje, la autonomía total es el objetivo central de la misión.
El entorno lunar presenta desafíos extremos, con temperaturas que superan los 100ºC durante el día y ausencia de atmósfera, lo que expone a los equipos a radiaciones solares. Para mitigar el sobrecalentamiento de sus ordenadores, los rovers están diseñados para apagarse cada 30 minutos y trabajar solo durante ese periodo, un ciclo que se repite durante los 14 días de un día lunar. Esta misión marca un hito al ser la primera vez que la NASA deposita rovers autónomos en la Luna, superando en autonomía al rover Perseverance de Marte, que opera con un 90% de autonomía pero sigue una ruta definida por humanos.
