La NASA ha confirmado que el Telescopio Nancy Grace Roman, lanzado el 30 de agosto, alcanzará una vida útil de 22 años, duplicando la estimación inicial de 10 años. Este aumento se debe a una combinación de factores técnicos y de precisión que han optimizado el consumo de combustible. Inicialmente, la nave estaba diseñada para pesar 9.800 kg, pero la construcción final la redujo a 8.056 kg, permitiendo añadir más combustible y extender la misión de 10 a 14 años. La precisión en la inserción en el punto de Lagrange L2 fue clave: la nave gastó solo 18 kg de combustible para posicionarse, mucho menos de lo previsto, lo que permitió extender la vida útil a 18 años. Se espera que una segunda corrección de rumbo consuma aún menos combustible, alcanzando finalmente las 22 años. El telescopio operará junto al James Webb en la órbita L2, complementando sus capacidades: Roman cubrirá un área amplia para detectar objetos raros, mientras que Webb proporcionará detalles de alta resolución. Aunque la financiación actual solo cubre los primeros 5 años, la agencia espacial busca asegurar los fondos necesarios para aprovechar el combustible de sobra y maximizar el retorno científico de esta misión.
