El novelista británico Jonathan Coe reconstruye, en un extenso ensayo, la desconocida relación entre Alfred Hitchcock y el compositor Bernard Herrmann a partir de su primera colaboración en 'The Trouble with Harry' (1955). El artículo recorre los hitos de esa alianza creativa —desde 'The Wrong Man' hasta 'Vertigo'—, deteniéndose en el decisivo papel que Herrmann tuvo a la hora de moldear la identidad sonora del director. Coe arranca con una evocación autobiográfica: su primer contacto con Hitchcock fue a través de la literatura, no del cine, y fue la programación televisiva de la BBC la que finalmente le reveló al verdadero director. A partir de ahí, analiza la figura de James Allardice, el guionista que ideó los monólogos del maestro para 'Alfred Hitchcock Presents', y sostiene, siguiendo al musicólogo Steven C. Smith, que el humor peculiar de Hitchcock —y por extensión el tono de la serie— se forjó en la música de Herrmann para 'The Trouble with Harry'. El texto examina después el frustrado intento de reconciliación entre ambos tras su ruptura por la banda sonora de 'Torn Curtain', así como la enigmática aptitud del director para comprar los derechos de sus propias películas y sumirlas en el olvido. Coe cierra con un análisis musical de 'The Wrong Man', donde la célebre frase de Herrmann sobre la música como «vínculo comunicante entre pantalla y público» se materializa en un ostinato de pizzicato y acordes disonantes que traducen la angustia silenciosa del personaje de Henry Fonda. El artículo, en definitiva, reivindica a Herrmann como arquitecto sonoro de un estilo cinematográfico cuyo eco sigue definiendo el suspense moderno.
