La IBM Selectric Composer, lanzada en 1964, fue una máquina de escribir revolucionaria que rompió con la tradición de las fuentes monoespaciadas. Hasta entonces, cada carácter ocupaba el mismo ancho horizontal, lo que obligaba a estirar o comprimir letras como la «i» o la «M» para igualar el espacio. El Composer introdujo un sistema de siete grupos de espaciado, con anchos de entre 3 y 9 unidades por «em». Cada elemento de impresión (el célebre «golf ball») indicaba mediante un código de colores (rojo, amarillo, azul) la escala de unidades necesaria para un tamaño y estilo concretos. Este diseño permitió una composición tipográfica mucho más flexible que la de las máquinas de escribir convencionales, aunque también impuso restricciones: los anchos de los glifos quedaron fijados en una tabla predeterminada que no se podía modificar para cada tipografía.
El sistema de unidades del Composer se parecía al de otras máquinas de composición de la época, como la Lumitype (36 unidades) o la Monotype (18 unidades). Para la versión digital se adoptó una rejilla de 900 unidades por em, de modo que una unidad del Composer correspondiera a 100 unidades de fuente. Sin embargo, para reproducir con exactitud el tamaño de impresión original fue necesario ajustar la escala: al exportar a OpenType se usa una unidad por em mayor (por ejemplo, 1000 para el ajuste rojo) para que 100 unidades de fuente se correspondan con 0,3527 mm, que es la medida de un punto tipográfico. Esto garantiza que un texto de 10 puntos generado digitalmente reproduzca fielmente el aspecto del original en papel.
Entre las aplicaciones prácticas de la Composer se encuentran la composición de cómics alemanes de los años 70 y 80, revistas pequeñas, manuales de instrucciones y correspondencia corporativa, allí donde la calidad de una máquina de escribir corriente era insuficiente y el coste de la fotocomposición resultaba prohibitivo. La colaboración con Adrian Frutiger para adaptar la familia tipográfica Univers al sistema de 9 unidades puso de manifiesto tanto la potencia como las limitaciones del diseño: anchos predefinidos provocaron anomalías como una «g» demasiado estrecha o una «s» que debería haber tenido 5 unidades en lugar de 4. Estas peculiaridades permiten identificar hoy un texto compuesto con la Composer.
A la hora de digitalizar estos tipos, es fundamental calcular correctamente la relación entre las unidades del Composer y las del formato OpenType, eligiendo el valor de unidades por em adecuado al código de color del elemento original. Así se preserva la intención tipográfica de la máquina y se posibilita su uso en entornos modernos de diseño digital.
