La palabra «hola» podría estar cerca de la extinción. El artículo recorre la historia del vocablo, documentado en inglés desde hace unos 200 años como derivado de «holla» o «hallo», y recuerda que su popularización se debió al teléfono: Thomas Edison lo impuso como saludo estandarizado en 1876 frente al «Ahoy-hoy» que prefería Alexander Graham Bell, porque el teléfono cruzaba husos horarios y volvía inútiles las fórmulas como «buenos días» o «buenas tardes».
En la actualidad, la crisis del «hola» tiene dos causas. Por un lado, la generación Z, según una encuesta de YouGov citada por The New York Times: el 40 % de los jóvenes británicos de 18 a 24 años considera aceptable responder una llamada sin ningún saludo. El identificador de llamadas hace innecesario el trámite de preguntar quién es. Por otro, las estafas con clonación de voz mediante IA: los delincuentes replican la voz de la víctima a partir de su saludo telefónico para hacerse pasar por ella ante sus familiares, un fenómeno documentado por Which?, la BBC y The Guardian. La recomendación ante números desconocidos es guardar silencio hasta confirmar que hay una persona real al otro lado.
El texto cierra con tono humorístico: lo más prudente al descolgar es no decir nada.
