La muerte de una adolescente australiana, cuya investigación apunta a una práctica de asfixia consentida durante una relación sexual, ha reavivado las peticiones para prohibir la representación de ese acto en la pornografía. El caso, que sigue bajo investigación policial según informó la BBC, ha sido retomado por activistas y organizaciones que llevan años reclamando restricciones legales a la exhibición de violencia sexual en contenidos pornográficos. Defensores de la medida argumentan que la normalización de la asfixia erótica en el porno influye en el comportamiento de los jóvenes y puede traducirse en lesiones o muertes. Oponentes y plataformas del sector alegan que una prohibición de la representación no aborda el problema de raíz y que la educación sexual y el consentimiento son herramientas más eficaces. El debate se enmarca en una oleada de regulaciones que varios países occidentales están estudiando para endurecer el acceso y los contenidos de la pornografía en línea, especialmente cuando la consumen menores. En Australia, ya se aplican sistemas de verificación de edad en los principales sitios de contenido adulto, aunque las normas varían según la jurisdicción.
