La muerte de un niño por una ameba cerebral ofrece lecciones a los médicos

Fuentes: Toddler's tragic death from brain-destroying amoeba offers lessons for doctors

Un niño de corta edad, previamente sano, murió en el estado de Washington tras infectarse con Balamuthia mandrillaris, una ameba libre presente en el medio ambiente que causa una encefalitis granulomatosa amebiana extremadamente rara. Desde su identificación en 1986 en el cerebro de un mono del zoo de San Diego, se han registrado unos 200 casos humanos en el mundo, con una tasa de mortalidad cercana al 90%. El menor ingresó con vómitos, letargo y debilidad en el lado derecho; una tomografía reveló una hemorragia cerebral y un estrechamiento arterial que llevó a los médicos a diagnosticarlo erróneamente de arteritis de Takayasu, una vasculitis infantil. Tratado con inmunosupresores, pareció mejorar y recibió el alta, pero regresó al hospital una semana después con fiebre, cefalea y dificultad para tragar. Su estado se deterioró hasta dejarlo en apnea y sin respuesta. La causa real solo se confirmó 30 días después del ingreso mediante biopsia cerebral y secuenciación metagenómica, cuando ya presentaba lesiones cerebrales irreversibles, necrosis vascular e ictus grave. Los médicos del Hospital Infantil de Seattle, autores del informe publicado en BMJ Case Reports, describen los errores diagnósticos y piden mayor sospecha clínica ante síntomas inespecíficos. Los padres autorizaron la difusión del caso para facilitar diagnósticos tempranos.