La misteriosa tecla Fn de Apple: ¿qué futuro le espera?

Fuentes: I don’t know what is Apple’s endgame for the Fn/Globe key, and I’m not sure Apple knows either

Este artículo explora la evolución de la tecla 'Fn' (Function) en los teclados de ordenador, desde sus humildes inicios hasta su estado actual de confusión y falta de estandarización. La historia comienza con la IBM PCjr en 1984, un ordenador con un teclado reducido que necesitaba una solución para simular las teclas faltantes. La tecla 'Fn' surgió como esa solución, permitiendo que al presionar 'Fn' seguido de otra tecla (por ejemplo, 'FnS' simulaba 'Scroll Lock'), se enviara el código de la tecla faltante a la computadora, haciéndola creer que la tecla estaba físicamente presente. La etiqueta 'Fn' resultó problemática, ya que existían ya las teclas de función (F1-F12), generando confusión.

La tecla 'Fn' rápidamente se extendió a otros ordenadores portátiles, inicialmente para simular teclas como 'Home', 'End', 'PgUp', 'PgDn', y luego para funciones como el panel numérico, control de brillo, y atajos del sistema (como FnCaps Lock para activar el 'Turbo' en algunos modelos). Esto dio lugar a una batalla entre el uso de 'Fn' y 'Ctrl+Alt' para estas funciones, con una falta general de estandarización que frustró a los usuarios. Cada fabricante implementaba sus propias combinaciones, lo que hacía que la experiencia del usuario fuera inconsistente.

Con la llegada de Windows, Microsoft introdujo la tecla 'Windows' (⊞), reservada exclusivamente para funciones del sistema operativo, marcando una diferencia con las teclas modificadoras anteriores. Apple, por otro lado, optó por 'Command' y 'Option', con iconos distintivos. El artículo concluye que la tecla 'Fn' ha recorrido un largo camino, desde su propósito original hasta su actual estado de ambigüedad, y plantea la pregunta de cuál será el futuro de esta tecla en los teclados modernos, y si Apple realmente tiene una visión clara para su uso. La historia de 'Fn' es un ejemplo de cómo una solución simple para un problema específico puede evolucionar y complicarse con el tiempo, perdiendo su propósito original en el proceso.