La misión espacial india Aditya-L1 ha aportado pistas decisivas sobre uno de los grandes enigmas de la física solar: por qué la corona, la atmósfera exterior del Sol, alcanza temperaturas de hasta dos millones de grados centígrados —e incluso 40 millones en picos de actividad— mientras que su superficie apenas ronda los 5.500 °C. Un equipo del Instituto Indio de Astrofísica (IIA), liderado por el profesor R. Ramesh, ha cuantificado por primera vez la contribución de los dos mecanismos que explican el calentamiento coronal y ha publicado los resultados en Astrophysical Journal Letters.
Los científicos monitorizaron con el coronógrafo Velc de Aditya-L1 una eyección de masa coronal (CME) registrada el 5 de agosto de 2024. En las diez horas posteriores al evento, las líneas del campo magnético solar —comparables a cabellos trenzados que se retuercen, rompen y vuelven a conectarse— reconstituyeron la energía perdida. El estudio concluye que las ondas generadas por los movimientos convectivos de la fotosfera aportan solo el 7 % de la energía necesaria, mientras que la reconexión magnética proporciona el 93 % restante. En periodos de baja actividad el Sol lanza entre dos y tres CME diarias; en el máximo del ciclo de once años pueden superarse las diez. Estas eyecciones originan auroras, pero también tormentas geomagnéticas capaces de afectar satélites de comunicaciones y redes eléctricas en la Tierra. Los autores consideran que sus datos marcan un punto de referencia para futuras investigaciones sobre la energética de la atmósfera solar.
