La misión del Challenger que llevó 3.301 abejas al espacio para construir hexágonos sin gravedad

Fuentes: La misión del Challenger que llevó 3.301 abejas al espacio para construir hexágonos sin gravedad

En abril de 1984, la misión STS-41C del Challenger, célebre por la primera reparación de un satélite en órbita, llevó como pasajeros inesperados a 3.301 abejas junto a una reina, alojadas en un módulo diseñado para el experimento estudiantil propuesto por Dan Poskevich. La pregunta era directa: ¿podían las abejas organizar una colmena y construir sus panales hexagonales en microgravedad? Los primeros días fueron caóticos: los insectos, desorientados al perder la referencia gravitatoria, chocaban contra las paredes y no distinguían techo de suelo. Sin embargo, hacia el final de la misión de casi siete días recuperaron la coordinación, volaban con control y construyeron aproximadamente 200 centímetros cuadrados de panal, mientras la colonia de control en tierra aún no mostraba estructuras visibles. Los panales presentaban diferencias respecto a los terrestres: celdas con diámetro menor y paredes más gruesas, aunque alcanzaban profundidades normales y se usaron para almacenar alimento. La colonia mantuvo además comportamientos colectivos funcionales: ventilación, reparto de agua y néctar, extracción de cadáveres y, en uno de los hallazgos más llamativos, la reina puso alrededor de 35 huevos, aunque ninguno eclosionó tras el regreso. El experimento confirmó que las abejas podían reorganizarse y seguir construyendo hexágonos sin depender de la gravedad.