Un ecólogo químico nepalí, autor de una revisión de casos publicada en Toxicon, advierte de que la llamada 'miel loca' —producida por la abeja gigante del Himalaya, Apis laboriosa, a partir del néctar de rododendros que contienen grayanotoxina— se vende ahora en plataformas internacionales sin advertencias suficientes sobre su consumo. El tóxico, que las flores de rododendro producen para disuadir a los insectos ladrones de néctar, se concentra en la miel y, en dosis superiores a unas pocas cucharadas, puede reducir la frecuencia cardíaca a niveles potencialmente mortales. Una revisión de 27 trabajos publicados entre 2009 y 2026 documenta 68 pacientes: el 72% son hombres de mediana edad que ingirieron la miel de forma deliberada como remedio casero para la hipertensión o para mejorar la función sexual. Los envenenamientos se concentran en primavera, cuando la floración del rododendro alcanza su pico y la toxina está más concentrada. Aunque en Nepal no se han registrado muertes y los pacientes responden a la atropina, el creciente comercio online —con precios de varios cientos de dólares por kilogramo— ha provocado intoxicaciones en Corea del Sur, Francia y Qatar, donde los médicos rara vez sospechan el diagnóstico. El pueblo gurung de Nepal cosecha esta miel de forma ritual y segura desde hace siglos, pero la apis laboriosa enfrenta declive por sobreexplotación, pérdida de hábitat y cambio climático.
