Si Francia cae ante España en las semifinales del Mundial, no deberá esperar mucho para desquitarse: el 1 de agosto recuperará, de forma totalmente pacífica, la administración de un islote español situado en el País Vasco. Se trata de la Isla de los Faisanes, un territorio diminuto en el río Bidasoa, entre Irún y Hendaya, cuya gestión se alterna entre ambos países desde 1856 según el Tratado de Bayona.
Con una extensión que oscila entre 2.000 y 6.800 metros cuadrados y una longitud de entre 130 y 200 metros, la isla permanece deshabitada y cerrada al público casi todo el año. España la administra del 1 de febrero al 31 de julio, y Francia del 1 de agosto al 31 de enero, mediante una ceremonia oficial que se repite sin interrupciones desde hace más de un siglo y medio.
El islote tiene un enorme valor simbólico: allí se firmó en 1659 el Tratado de los Pirineos, que puso fin a más de dos décadas de guerra, y un año después se celebró la boda entre Luis XIV y María Teresa de Austria, hija de Felipe IV. También fue escenario del intercambio del rey Francisco I tras la batalla de Pavía en 1526.
Considerado el condominio más pequeño del mundo, el islote contrasta con otros territorios compartidos —como el golfo de Fonseca o el distrito de Brčko— por su estricta alternancia semestral, sin disputas ni tensiones diplomáticas. En un contexto fronterizo marcado por la crisis migratoria del Bidasoa, la Isla de los Faisanes permanece como ejemplo de cooperación bilateral sostenida.
