El blog de tecnología Techaro publica una columna satírica titulada "Todos deberían frenar el desarrollo de IA, excepto yo", donde se burla de las llamadas globales a la pausa en la investigación de modelos de frontera. El autor propone que la industria detenga sus avances para permitir que su laboratorio, Lygma AGI, se ponga al día y domine el mercado con su serie de modelos Intelliga. La pieza ridiculiza la retórica corporativa al presentar el desarrollo de inteligencia artificial general (AGI) no como una necesidad científica, sino como un medio para implementar características absurdas, como la capacidad de generar orejas de gato para los usuarios, y para eliminar la publicidad subliminal que promueve la estética de "catgirl" a cambio de pago. El texto critica la hipocresía de las empresas que invocan la seguridad y la alineación con los intereses humanos mientras priorizan el crecimiento de sus cuentas bancarias y la mejora de su reputación en plataformas como FelonyBench. Al finalizar, el autor sugiere que, aunque se evite un escenario de fin del mundo, el objetivo real es asegurar la propaganda pro-catgirl antes de que termine la pausa global. Esta publicación se enmarca en la tradición de la sátira tecnológica, utilizando el humor absurdo para exponer las contradicciones y los verdaderos motivadores económicos detrás de la carrera actual por la inteligencia artificial.
