Una investigación de la Escuela de Negocios McCombs de la Universidad de Texas identifica la inversión extranjera como un factor relevante en el aumento de los precios de la vivienda en Estados Unidos. El estudio, liderado por la profesora de finanzas Caitlin Gorback junto con Benjamin Keys, de la Universidad de Pensilvania, muestra que, entre 2011 y 2018, la entrada de capital internacional tras la aprobación de un impuesto a compradores foráneos en Singapur encareció la vivienda en las zonas con mayor concentración de residentes nacidos fuera del país: en esas áreas, los precios fueron un 6,7 % superiores a los de barrios vecinos, mientras que la oferta apenas creció un 1 %.
El trabajo también documenta que, a nivel nacional, la elasticidad de oferta —la capacidad de los constructores para responder a subidas de precios— cayó de forma pronunciada desde 2009-2018 frente a niveles anteriores a 2000. Por cada 1 % de aumento en los precios, la oferta de vivienda creció solo un 0,26 %. La situación varía drásticamente entre ciudades: en San Francisco, un incremento del 1 % en los precios se traduce en apenas un 0,06 % más de oferta, mientras que en Charlotte (Carolina del Norte) la construcción responde con mayor agilidad. Baltimore destaca como el mercado más elástico del país tras una reforma de su proceso de permisos a mediados de la década de 2010.
Según Gorback, los resultados subrayan el papel de los municipios en la regulación del suelo y los permisos como claves para mitigar la pérdida de asequibilidad. El artículo se ha publicado en la Review of Financial Studies.
