La invasión de los menús generados con IA que incomidan al comensal

Fuentes: Ugly AI Food Photos Are Only the Beginning, theguardian.com, techcrunch.com

La invasión de los menús generados con IA que incomidan al comensal

La estética de la comida ha sufrido una transformación digital inquietante: los menús de restaurantes y camiones de comida callejera están siendo inundados por imágenes generadas por inteligencia artificial de baja calidad, conocidas como "AI slop". Este fenómeno, que comenzó en el entorno digital de las aplicaciones de entrega a domicilio, ha migrado a carteles físicos y menús impresos, generando una reacción de disgusto generalizado entre los consumidores. Las imágenes, a menudo descritas como antinaturales y repulsivas, muestran tacos con estructuras imposibles, burritos infestados de gusanos o pastas con texturas plásticas, evidenciando las limitaciones actuales de los modelos generativos gratuitos.

El origen de esta saturación visual se remonta a la necesidad de los restaurantes de optimizar su presencia en plataformas de terceros como DoorDash y Uber Eats. Ante la presión de destacar sin invertir en costosas sesiones fotográficas profesionales, muchos propietarios recurrieron a herramientas de IA generativa. Sin embargo, la mayoría utiliza configuraciones por defecto o modelos de menor capacidad, lo que resulta en visuales que, lejos de apetecer, alejan al cliente. Brendan Sweeney, cofundador de la empresa de marketing digital Popmenu, señala que si una imagen de comida parece "completamente inauténtica" y obviamente artificial, la decisión del restaurante es peor que no tener imagen alguna. De hecho, se han detectado casos en los que múltiples pizzerías utilizaban la misma imagen generada por IA para sus productos, borrando la identidad visual única de cada negocio.

Más allá de la estética, la inteligencia artificial está comenzando a influir en la concepción misma de los menús. Empresas de análisis de datos como Tastewise, que trabaja con gigantes como Nestlé y PepsiCo, ofrecen herramientas como "TasteGPT" para ayudar a las marcas a decidir qué ingredientes incluir y cómo posicionarlos. Estos sistemas analizan billones de puntos de datos para identificar tendencias, como el uso de dátiles en snacks o la popularidad de sabores como el matcha de fresa. Aunque estos datos pueden ser útiles para la innovación, la automatización total de la creación de menús plantea interrogantes sobre la autenticidad culinaria. Michael Bortinger, director de marketing de Tastewise, reconoce que el desafío no es solo generar ideas, sino guiar y entrenar a la IA para que comprenda qué debe ir realmente en un plato, distinguiendo entre tendencias pasajeras y valor real.

Esta situación no es del todo nueva; la manipulación visual de la comida existe desde hace décadas gracias a los estilistas de alimentos, quienes han utilizado trucos como sustituir helado por puré de patata para lograr efectos visuales perfectos. Sin embargo, a diferencia de la fotografía publicitaria profesional, donde la exageración es un arte aceptado, las imágenes de "AI slop" suelen carecer de esa intención estética, resultando en productos visuales que provocan rechazo visceral. A pesar de esto, la adopción de la IA en la industria restaurantera sigue en ascenso: una encuesta reciente de Toast indica que el 85% de los restauradores se sienten cómodos usando estas herramientas y planean aumentar su uso. La mayoría ve en la IA una forma de estandarizar la presentación de platos tomados con teléfonos móviles, mejorando la iluminación y la composición sin perder la realidad del producto.

No obstante, existe una resistencia creciente. En medio de un backlash cultural contra la IA, algunos restaurantes populares han ganado visibilidad precisamente por negarse a usar imágenes sintéticas, publicando notas manuscritas que garantizan la autenticidad de sus fotos. Esta polarización sugiere que, a medida que la tecnología mejore y las imágenes generadas se vuelvan más convincentes, el valor de lo "real" y lo "hecho por humanos" podría convertirse en un sello de calidad premium. Por ahora, los comensales se encuentran atrapados entre la conveniencia de la automatización y el deseo de una experiencia gastronómica genuina, esperando que el mercado encuentre un equilibrio donde la IA sea una herramienta de apoyo y no un sustituto de la identidad culinaria.