Los tribunales laborales de Reino Unido atraviesan un atasco sin precedentes por la irrupción de la inteligencia artificial. Así lo advierte una nota interna firmada el 22 de junio por Barry Clarke y Susan Walker, presidentes del sistema de tribunales de empleo, que cifra en más de cien veces el aumento de las solicitudes de una figura jurídica poco conocida, las "medidas cautelares" (interim relief). Hasta hace poco se presentaban alrededor de 20 peticiones anuales; ahora se registran unas 20 cada mes en cada una de las 12 sedes regionales.
La medida permite a un juez ordenar la readmisión inmediata de un trabajador despedido, o al menos el pago de sus salarios, cuando existe sospecha de despido por causas protegidas, como denuncias de irregularidades o activismo sindical. Aunque la mayoría de las solicitudes se rechazan, todas las que se presentan correctamente tienen derecho a una vista urgente, lo que retrasa el resto de asuntos en los juzgados.
Los jueces sospechan que el grueso de estas peticiones las generan herramientas de inteligencia artificial: los trabajadores rellenan formularios con ayuda de chatbots jurídicos, producen escritos extensos y citan jurisprudencia inexistente, lo que obliga a los magistrados a dedicar tiempo a verificar cada documento. El fenómeno ilustra un problema más amplio: el uso de IA por particulares para lidiar con la Administración y la justicia satura recursos públicos diseñados para un volumen muy inferior de litigantes.
