El ensayo 'Un bien común de infraestructura productiva de software, por y para el capital' sostiene que la narrativa predominante sobre la explotación del software libre por parte de las empresas capitalistas es ingenua y encubre una realidad histórica: el capital ha sido el motor principal del desarrollo de la infraestructura productiva del software, desde el Proyecto GNU hasta la actualidad. El texto argumenta que los proyectos de software libre, lejos de ser neutrales, han funcionado como bienes comunes que reducen los costes de producción para las empresas capitalistas, permitiéndoles acumular plusvalías sin necesidad de retribuir a la comunidad. Como ejemplo central, se analiza el Proyecto GNU: aunque su fundador, Richard Stallman, defendía un ideal ético de software libre para usuarios finales, el sostenimiento real del proyecto provino de empresas como Intel, Motorola, Hewlett-Packard e IBM, y especialmente de Cygnus Solutions, una startup que desarrolló más del 50% de la cadena de herramientas GNU y fue adquirida por Red Hat en 1999 por 1.300 millones de dólares actualizados. El autor critica que los defensores anticapitalistas del software libre contribuyen, sin saberlo, a reforzar el capitalismo al proveer mano de obra gratuita para una infraestructura que solo el capital puede explotar plenamente. La conclusión es que, bajo el capitalismo, solo el capital puede ser libre, y que la idea de extender el modelo del software libre a la cultura en general es un mito mientras no se transforme la estructura social.
